Jornadas

1ra. Jornada Nacional de Diagnóstico y Evaluación de la problemática Sexual Argentina: “Sexualidad en tiempos de crisis” organizadas por Laboratorio Sidus y la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana.

Participantes del Encuentro

Coordinaron el encuentro el Dr.  Adrián Sapetti, la Dra. Marta Rajtman y Dr. Claudio Zin.

Sintetizadoras:

En la Argentina y otros países del mundo, los medios masivos de comunicación tratan los temas referidos a la sexualidad desde muy diversos enfoques. Luego de la apertura de la 1ra. Jornada Nacional de Diagnóstico y Evaluación de la problemática Sexual Argentina: “Sexualidad en tiempos de crisis” se puntualizó la necesidad de dar a los temas sexológicos un marco académico, a fin de acercarlos a la comunidad médica y de hacerlos accesibles al resto de la comunidad.

A partir de la proyección  del vídeo “Las rutas del placer”, se reflexionó acerca de la localización de las emociones en el cerebro y del circuito específico que las mismas recorren, el que ha evolucionado a lo largo de años, generando respuestas frente a diferentes estímulos. Nos referimos a aquellos estímulos que, por su persistencia prolongada en el tiempo y por su intensidad, generan estados de estrés. Entre ellos podemos mencionar la tensión, el miedo, la ansiedad, la ira y otras emociones.  A modo de ejemplo podemos mencionar que el miedo, en muchas situaciones, una respuesta adaptativa que nos protege, se transforma en ciertas situaciones particulares en una tortura, genera anticipación negativa, tensión muscular, parálisis, taquicardia además de otros síntomas físicos y psíquicos.

Desde el punto de vista psiconeuroinmunoendocrinológico, (concepto que nos habla de la integración mente-cuerpo) observamos cómo impactan las crisis en este eje (vías cerebrales hipotalámicas).

Investigaciones neurológicas han comprobado que, frente a exposiciones agresivas, estables y  duraderas en el tiempo  se producen a nivel neuronal, lesiones y deterioro tanto anatómicos como funcionales comprobables que   alteran su funcionamiento.

Es importante diferenciar entre Neurona muerta y Neurona deteriorada. En el segundo caso y gracias a la neuroplasticidad neuronal, se afirma que es posible su modificación y recuperación a través de distintos medios.

Entre los mencionados se destaca el uso de medicamentos específicos (antidepresivos: Fluoxetina, Sertralina, Tianeptina, y otros; la selegilina, galantamina, etc.; la psicoterapia, las vitaminas (especialmente la E), antioxidantes, como la Coenzima Q 10; la acetilcarnitina, entre otras sustancias en investigación.

Otro efecto de las crisis sobre la sexualidad es el que se produce al disminuir la hormona testosterona. En este sentido se enfatiza la influencia del stress en los niveles de esta hormona, la cual aumenta ante situaciones placenteras como los estímulos eróticos, estados de relajación, satisfacción por logros obtenidos y en general ante hechos gratificantes; disminuyendo, por el contrario ante estados emocionales depresivos, ansiosos o de preocupación permanente.

Si venimos diciendo que el stress impacta negativamente en la sexualidad, el desafío que se plantea a los profesionales sexólogos es cómo podemos  colaborar, desde nuestro saber, en la restitución de esas vías del placer.

La propuesta de mayor aceptación entre los presentes fue el abordaje de esta problemática desde un enfoque interdisciplinario y con múltiples técnicas, incluyendo tanto la prescripción de medicamentos específicos como las distintas técnicas psicoterapéuticas. Se ha comprobado que la neuroplasticidad (posibilidad de regeneración de las neuronas deterioradas) permite su recuperación con, entre otros, los abordajes antes mencionados (los medicamentos y la palabra).

En un contexto de crisis se profundizan estados emocionales anteriores y se generan nuevos.

En este escenario, las consultas más frecuentes abarcan un espectro que va desde crisis personales, crisis de pareja, infidelidad, angustia, desamparo, insomnio, hasta diferentes trastornos de ansiedad, como Ataques de pánico, diversas Fobias (entre ellas Fobias Sexuales), Trastornos por Estrés Postraumático (TEPT), Estados Obsesivos, Depresiones. En general los estados de ansiedad intensa llevan a las personas a querer resolverlos de manera rápida.

Esta necesidad de solución inmediata está haciendo que muchas personas se automediquen, a veces abusivamente, poniendo en riesgo su salud. Resulta entonces, necesario que los profesionales implementemos respuestas adecuadas tendientes a proteger ante  posibles riesgos.

Respecto de la automedicación creemos que, a través de los medios de difusión, es posible y útil la realización de tareas de información y esclarecimiento acerca del riesgo que la misma conlleva.

Con relación a este tema se debatió acerca del uso “recreacional” del sildenafil. Es decir, su uso como mejorador de la función sexual y no como  restituyente de la función erectiva.

Es bien conocida la íntima relación que muchos sujetos establecen entre el rendimiento sexual máximo y el sentirse  exitosos, aún en áreas en las que no está implicada la sexualidad, queriendo afirmar, así su autoestima a través de incrementar su potencia sexual.

Pensamos que, si bien cada persona debe ser libre de elegir cómo conducirse sexualmente, es menester que conozca lo que ello implica.

¿Cómo se modificó la respuesta clínica?

Los pacientes demandan, hoy, respuestas rápidas y eficaces para resolver los síntomas que los angustian.

Del debate sobre este tema surgió la necesidad de implementar  nuevos recursos que satisfagan esta demanda.

Entre ellos se propusieron:

1- Recurrir a medicamentos de probada eficacia. 

2- Desarrollar nuevos abordajes psicoterapéuticos más rápidos y eficaces en el corto plazo que provean alivio al dolor psíquico  producido por los síntomas psicosomáticos.

3- Lograr alivio a través de medios no convencionales (cambios en la alimentación, ejercicios físicos,  recreación, creatividad, otros).

¿Cómo impacta en el terapeuta la crisis de los pacientes?

Ante una situación de crisis generalizada como la que atravesamos desde hace varios años, el terapeuta participa de  la ansiedad e incertidumbre que caracterizan esta época, tanto como sus consultantes. Es por ello que hoy se le plantea un desafío que es doble: enfrentar sus propias crisis y simultáneamente, ayudar adecuadamente  a sus consultantes.

Se menciona como adecuado el compartir con los pares el impacto que esta situación produce en los terapeutas.

Finalmente reafirmamos los valores intrínsecos a nuestra práctica clínica, a saber: respeto, responsabilidad, empatía, compromiso para ayudar a solucionar el dolor del paciente, creatividad en la búsqueda de soluciones y esperanza para volver a empezar.